sábado, 10 de abril de 2010
Ah, par de hermanos, ¡por Apolo Arias!
Cuando un Arias (Óscar) se suelta en favor de la comunidad gay, al salir de la presidencia del país, habla pero no hace nada, y dice que Dios hizo por igual a heterosexuales y homosexuales, sin que la Biblia nos diga cuál fue el primer homosexual, su hermanito Arias (Rodrigo), ministro y futuro candidato a la presidencia, se lava las manos. Yo no dije nada (dice) y se tapa la boca con la mano, (dice) que él cree en la institucionalidad de la familia tradicional y católica. El juego es obvio. El Óscar sale de Presidente y necesita pintar de progre ante los europeos; el otro va de candidato y no quiere tener en contra a las religiones cristianas del país.
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4 comentarios:
Muy buena observación... ¡punto para Casandra!
Gracias, pulpe amiga.
La política siempre es un juego en el que no se sabe donde se esconde la verdad.
Un saludo guapa :0)
Gracias, Sombras que desde el corazón nos hablan.
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